viernes, 30 de marzo de 2012

Mi nuevo blog

Desde la izquierda, nos pasamos el tiempo señalando elementos que, justamente, merecen nuestra crítica e indignación: las invasiones y masacres de la OTAN, los abusos de los sectores bancarios y financieros, la conivencia criminal de los gobernantes con el poder económico, el alarmante deterioro medioambiental fruto de la voracidad consumista de los países desarrollados, el saqueo de los recursos naturales de los países menos desarrollados, el avance inexorable de unas formas de pensamiento individualistas y egoístas entre la ciudadanía, el panorama empobrecedor y manipulador de los medios de comunicación... ¿Hace falta seguir? Tanto esfuerzo dedicamos a exponer un discurso tremendista que busca movilizar la indignación que, quizás, lo que provocamos es todo lo contrario: el pesimismo, la desesperanza y la frustración. Terminamos sembrando el derrotismo y la desmovilización. Insistimos tanto en exponer lo malo que está todo que olvidamos pensar en cómo quisiéramos que fuera. En conclusión, una propuesta editorial que fusiona las utopías clásicas con la utopías de hoy para pensar no tanto en lo que nos indigna, sino en lo que queremos construir.

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